Un hombre no envejece cuando se le arruga la piel sino cuando se arrugan sus sueños y sus esperanzas.
Visitar a los ancianos es una labor social encomiable, pues los ancianos pueden obtener muchos beneficios de sus interacciones con jóvenes, como la compañía. Esta labor se enaltece más aún al realizarse con ancianos en estado de abandono.
Esta visita tuvo como objetivo llevar alegría y compañía a las ancianas en estado de abandono, de tal manera que se sientan renovados, libres de aburrimiento e incrementen su vitalidad. Estos sentimientos positivos contribuyen en un mejor estado de ánimos y de salud de los ancianos.
La visita fue a mediodía, en la cual acompañamos a las ancianas, hicimos un círculo entre todos para conversar, contar anécdotas y chistes. Presentamos el show musical que habíamos preparado desde el mes anterior. Yo toqué la guitarra con mucho entusiasmo al ver rostros llenos de alegría en las ancianas. Las canciones interpretadas fueron Ojos Azules (huayno peruano), El Rock de la Cárcel (de Elvis Presley) y Alma Corazón y Vida (de los Panchos). También hubo un momento para bailar con ellas, compartir un pequeño refrigerio y finalmente les regalamos las gorras de lana que habíamos tejido con mucho cariño para ellas desde el mes de abril.
Esta experiencia me ha permitido aprender a escuchar y prestar atención a un anciano, así como darles muestra de aprecio que tanto lo necesitan, sobretodo en este caso por no contar con una familia que esté al pendiente de ellos.


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