La Navidad es para los niños el sueño más maravilloso convertido en realidad, sin embargo hay millones de niños en el mundo que no pueden gozar de la dicha de esta fecha tan especial. Este es el caso de niños enfermos, de bajos recursos económicos que sufren sin entender la condición que les ha tocado vivir.
Con esta clara idea en mente, llevar un mensaje de amor, alegría y esperanza a un grupo de niños necesitados fue el objetivo trazado en esta época navideña.
Desde fines del mes de noviembre de 2014 los alumnos del programa de bachillerato internacional del colegio San Ignacio de Recalde School nos organizamos para realizar una visita navideña al Hospital Cayetanio Heredia. La fecha elegida fue el 12 de diciembre para lo cual emprendimos los preparativos.
Llego el día tan esperado, los niños del hospital esperaban junto a sus madres con mucha expectativa e ilusión. Fue entonces que los deleitamos con un sketch del Nacimiento del Niño Jesús en el cual actué como San José. Compartimos con los niños, jugando y bailando con ellos en la medida de sus posibilidades. La alegría llenaba la sala y al mismo tiempo nuestros corazones. Finalmente llegó el momento más esperado, la entrega de los regalos, regalos que habían sido recabados y envueltos por nosotros mismos. Entonces, era necesario contar con un Papa Noel que demuestre cariño y comprensión a los niños y que entregue los regalos como cualquier niño siempre lo ha soñado. Me tocó a mí ser Papa Noel, el día que se mencionó este evento, enseguida me acerque donde la profesora y me ofrecí como voluntario, siempre me gustó jugar con los niños y con solo ponerme a pensar que tan feliz podría ser un niño al lado de un Papa Noel, supe que no podía desperdiciar la oportunidad. Fue necesario entonces vestirme con un traje de espuma para poder mostrar un cuerpo grueso, con una enorme barba y peluca que me cubría casi toda la cara y unas botas inmensas que cubrían mis piernas, sin embargo el calor de ya casi la temporada de verano no era impedimento para cumplir un gran sueño. Era el momento de sacar de mi interior lo mejor de mí y demostrar a los niños que los sueños si pueden hacerse realidad y que aunque la adversidad se nos presente en el camino, siempre habrá una luz de esperanza que nos ayude a seguir adelante.
Esa era mi misión y la tomé muy en serio. De pronto era un Papa Noel rodeado de niños, que me hablaban, pedían sus deseos y derrochaban felicidad con solo tocarme. Yo, más que feliz, actué lo mejor que pude como un verdadero Papa Noel transmitiendo amor a estos niños que me transmitían todo su amor en cada mirada.
Esta experiencia ha sido para mí la mejor de todas, sentirte amado y poder amar es algo inexplicable. Me ha permitido enfrentar mis temores y timidez para poder dar un gran regalo a los demás. Realmente pude sentir que la Navidad es un maravilloso tiempo donde disfrutamos el dar, el desprendernos de algo, incluso de nuestros temores a favor de alguien más.


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